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TAMBO,  15  ANOS  DESPOIS

 

            En setembro do ano 2002, o Ministerio de Defensa anunciou a declaración da illa de Tambo de “no interés militar”. Comezaba así, deste xeito, a recuperación para uso civil da illa encravada no corazón da ría de Pontevedra e, tamén unha serie de proxectos que tentaban a súa inclusión dentro do Parque Nacional das Illas Atlánticas – actualmente composto polas Illas Cíes, Ons, Sávora e Cortegada.

 

            Mais a opción de inclusión de Tambo frustrouse, ao igual que pasar a ser un parque natural, esta é a opción defendida polo Concello de Poio, municipio ao que pertence territorialmente esta Illa.

 

            Dende que tivo lugar dita declaración, veuse programando alternativamente algunhas visitas civís á Illa, sempre contando bo beneplácito e autorización da Escola Naval militar de Marín.

 

            Quince anos despois do seu anuncio de “no interés militar”, e a pesares de manifestar públicamente o seu traspaso ao Ministerio de Medio Ambiente, a illa de Tambo aínda “mantiene su condición de bien de dominio público que se encuentra adscrito al Ministerio de defensa (Armada)”.

 

            Nesta situación anómala creada co paso destes anos, Tambo continúa incluida na zona de seguridade da instalación militar da Escola Naval de Marín.

 

            Toda esta desfeita na súa actuación e proceder quer dicir que na práctica é unha illa non visitable, a excepción de autorización militar expresa e asinada cuns obxectivos moi específicos. Isto leva consigo que continúa afectada polas “prohibiciones, limitaciones e condiciones, así como al consiguiente régimen de autorizaciones derivado de la legislación de zonas e instalaciones de interés para la Defensa Nacional”. Con estes datos, a illa de Tambo segue incrementando a súa longa historia e traxectoria de peche aos visitantes e visitas comúns.

 

            A súa historia está chea de altibaixos no devenir dos séculos, pasando por infinidade de situacións, previstas ou non. Só apuntar que en 1865 a illa empezou a ser empregada como lugar de cuarentena para os tránsitos aos portos máis cercanos, principalmente o de Marín pola importancia do seu tráfico. Uso que se mantivo ata o ano 1879. Dez anos despois inicia a súa vinculación militar, cunha cesión para a construcción dunha penitenciaria militar que nunca chegou a rematarse. Un ano máis tarde, o político Montero Ríos aparece coma propietario da illa que pasa posteriormente a mans do Estado. No ano 1943 pasa a control directo da Armada, baixo cuia supervisión aínda hoxe continúa e a pesares de que fai agora quince ( 15 )anos que empezaron a darse os primeiros pasos para facer entrega do seu control a mans civís. En resumen, a illa de Tambo continúa incluida na zona de seguridade da instalación da Escola Naval Militar de Marín e baixo a súa supervisión.

 

A Illa de Tambo, despois de 15 anos e do seu nulo interese militar, segue baixo a tutela da Armada.

 

Tambo y Ntra. Sra. de Gracia (V. da Renda)

En el regazo extendido del contorno monacal, Combarro, esa joya de arquitectura rural con sus hórreos, sus callejas estrechas, sus cruceros, su capilla de la Virgen de Renda y el característico olor salitroso que arrojan los vaivenes de las olas del mar, que amorosamente se apagan en sus playas. Sinfonía de vida marinera entretejida en el conjunto histórico que duerme en el recoleto pueblecito, vinculado de alguna forma al antiguo eremitorio de la isla de Tambo y a la historia de Monasterio de Poyo.

Los monjes de Poyo eran los que atendían al culto y desempeñaban el oficio de párrocos en el pueblo de Combarro, incluido eclesiásticamente en ola parroquia de San Juan de Poyo, regentada por un monje de dicho monasterio.

En Combarro la capilla de San Roque tuvo pila bautismal, y en ella se celebraban los cultos parroquiales, aunque figurase como anejo de San Juan de Poyo, hasta que el término de Combarro fue constituido en parroquia.

Combarro en lo civil tuvo su Concejo, con carácter de coto jurisdiccional, con sus respectivos alcaldes y jueces que tramitaban y resolvían los pleitos civiles y criminales del puerto y su comarca. El padre Gaspar Vaca, en su historia manuscrita del Monasterio de Poyo, menciona las ordenanzas que regulaban la pesca y la venta del pescado dentro de la jurisdicción del señorío de los monjes del Monasterio de Poyo, dictadas a petición del Concejo de Combarro para evitar los abusos de los pescadores de Pontevedra y Marín, que en ocasiones entraban en el mar de los pescadores de Combarro.

Hoy la isla de Tambo dejó de ser historia, expansión y romería desde que fue militarizada, y su visita y el acceso a la misma quedó cortado. En la lejanía del tiempo y de los siglos los recuerdos de San Fructuoso y de sus discípulos, los monjes ermitaños, los ataques de la piratería, principalmente del corsario Drake, y el derrumbamiento de la capillita dedicada a la Virgen María.

Necesaria una amplia referencia a la isla de Tambo, en el contexto de la historia del Monasterio de Poyo y por su vinculación jurisdiccional durante varios siglos, de ahí esa tradicional identificación que se hace de la isla de Tambo con la isla mencionada por San Valerio, en la “vida de San Fructuoso”, situada en Galicia, internada en el mar, cerca de cuya  orilla San Fructuoso había fundado un monasterio, el “Monasterio  Feonense”.

Destaca San valerio que el viaje a la isla fue con el deseo de la construcción de un monasterio en aquel lugar apartado, deseo que quedó satisfecho con la erección del monasterio que al retirarse dejó establecido. Un monasterio eremitorio de pequeñas dimensiones para los que buscasen una vida eremítica, alejada de todo consorcio humano.

La isla de Tambo se menciona como perteneciente al Monasterio de Poyo, en el privilegio del conde don Ramón, año 1105, así como en la donación posterior hecha por la reina doña Urraca, año 1116, al abad Fromarico.

El Padre Sarmiento cita documentos del archivo del convento de las monjas clarisas de Pontevedra, en los que se detallan algunas donaciones hechas a los ermitaños que vivían en la isla de Tambo, y a los que él llama religiosos de Nuestra Señora o de Santa María de Gracia por la capilla que allí había dedicada a Nuestra Señora de Gracia. Así una manda a favor de los ermitaños de Tambo, en el año 1420, que hace un vecino de Pontevedra. La mención que en documento de 1460 se hace del ermitaño Baldraes del convento de Santa María de Gracia.. Y en el año 1502 el Monasterio de Poyo admitió como ermitaños, en el eremitorio de Santa María de Gracia a dos frailes franciscanos de los llamados franciscanos “Tercerones”, que se dedicaban, en algunas partes, a la vida eremítica. El padre Sarmiento dice: “frailes terceros fransciscos”. Los hubo en la isla de San Simón y en las islas Cíes.

De tales referencias documentales a los ermitaños de Santa María de Gracia de la isla de Tambo el padre Sarmiento deduce la existencia de una fundación monacal con iglesia o ermita atendida por los religiosos o monjes sacerdotes, al menos desde antes de los primeros años del siglo XV hasta que la isla fue invadida por los piratas en 1589. La isla fue arrasada, destruyeron el Monasterio, prendieron fuego a la iglesia y arrojaron al mar las imágenes. La imagen de la titular Nuestra Señora de Gracia la recogieron los pescadores de Combarro y la colocaron en la capilla de Nuestra Señora de Renda en donde la vio el padre Sarmiento, quien al estar allí preguntó a la ermitaña, una devota mujer que hacía vida eremítica en aquel lugar, la cual le dijo que era la imagen de Nuestra Señora de Gracia, procedente del monasterio de la isla de Tambo. La imagen que menciona el padre Sarmiento era de madera pintada, de una vara de alto, representando a la Virgen María dando el pecho al Niño, con corona en la cabeza, con indicios de no ser muy antigua.

El padre Gaspar Vaca, en su “Historia manuscrita del Monasterio de Poyo”, amplía los datos que se conocen acerca del eremitorio o pequeño Monasterio de Nuestra Señora de Gracia que él conoció y visitó en distintas ocasiones en la isla de Tambo. Allí se retiraban los monjes que querían entregarse a una vida de oración y penitencia más aislada. Ambrosio de Morales en su “Viaje” menciona el Monasterio de Poyo situado en un sitio muy hermoso, que mira al mar, y a una “isla que el monasterio de monjes benitos tiene cerquita”, alusión clara a la isla de Tambo.

Tanto el padre Sarmiento como el padre Gaspar Vaca mencionan un foro que los monjes de Poyo hicieron a favor de don Rodrigo de Portomariño, cura de Santo Tomé de Piñeiro, en Marín, por el cual el dominio útil o aprovechamiento de la isla, así como la atención al culto que en determinados días del año se celebraba en la capilla de Nuestra Señora de Gracia, quedaron a favor del señor a quien los monjes aforaran la isla. Hubo quejas de los vecinos de la comarca, que en barcos se trasladaban los días de fiesta de la Virgen a la isla, y que en contraban oposición pòr parte del forero a dejarlos entrar libremente como hicieran siempre. Las quejas surtieron efecto. Lo refleja el padre Sarmiento al decir: “la casa arrepentida volvió a recobrar la isla de Tambo por la mucha devoción que allí habia con Nuestra Señora de Gracia”.

Como recuerdo de todo el historial del eremitorio de la isla de Tambo queda en Combarro, lugar de Xuviño, la capilla de la Virgen de la Gracia, conocida también como Virgen de Renda, construida en 1712 para colocar en ella a la imagen del eremitorio de la isla de Tambo. La devoción de los vecinos de todo el conjunto y contorno de Combarro a la mencionada Virgen se exterioriza de forma notoria en las fiestas que todos los años le dedican, el lunes de pascua y el 8 de septiembre.

(Hipólito de Sa Bravo)

 

COPLAS

(...) De alí, daquel chan

tan alto en extremo,

se ve toda a vila

cos seus arrodeos.

Se ve o mar bravo,

se ve o mar quedo,

de Ons e de Tambo

as ilhas ao lejos.

Se ven Portonovo

e, junto San Xenxo,

Marín e Combarro,

Lourido e Campelo.

Se ven o Castrove

e mais Montecelo,

tamén san Cibrán

e mais o Castelo.

Do norte está posto

o lindo convento

dos frades de Lérez

que está nun outeiro.

Alí donde sempre

van muitos romeiros

ao San Benitiño,

santiño ben feito.

Tamén de aquel chan

se ven, que están preto,

os olhos da Ponte

co Burgo pequeno.

Morrazo, se fora,

mais chan seu terreo,

se vira de frente

casi todo enteiro...

Por fin os navíos

e barcos dos pescos

se ven navegare,

e mais se están quedos.

Os olhos se fartan

con tanto recreo

de terra, de verde,

de mar e de ceo. (...)

(P. Sarmiento 1746)

 

Capela de A Renda

Tipo de ben: Igrexa, 
Concello: Poio
Parroquia: Combarro (San Roque)
Lugar: Xuviño
Outra denominación do ben: 
Cronoloxía: Idade Moderna (XVI-XVIII), 
Descrición:

Capela de planta rectangular con muros de perpiaño con dous contrafortes a cada beira. Acceso lateral con tres chanzos pola beira sur. Adro limitado por un beiril de pedra e cun teitume a tres augas de carpintería de madeira e tella do país, sostido por catro columnas de planta octogonal e capiteis moi sinxelos. Na fronte da fachada atopamos unha espadaña de un só oco con campá.

 

 

 

 

 

A Illa de Tambo

forma parte do concello dePoio, conta  cunha  superficie de23 hectáreas e chega a unha altitude de 80 metros. Compleméntase  co  illote de Tenlo,onde está o faro.

Conta cunha senda que percorre o perímetro, cunha lonxitude de 1750 metros.

A vexetación dominante é a composta por eucaliptos (E. glóbulus), procedentes da repoboación polo exército nas décadas dos anos 50-60. Tamén piñeiros (P. pinaster) cunha superficie interesante, e o resto  está ocupada por variedades como a acacia, loureiro, ericas, toxos, fento, silveiras,… Vexetación de dunas na zona de costa e praias.

A fauna é bastante escasa. Ademáis da poboación de gaivotas, ténse observado apresenza de miñatos (ratonero, unha parella) e por terra a saramaganta e o esgonzo tridáctilo..

Referencias históricas.

Pódese afirmar que a Illa de Tambo contén concentrada tódala historia da Ría de Pontevedra.

Dende o mundo mariñeiro, pasando polo culto e tradicións, o longo de séculos, acompañada de presenza humana como habitantes da mesma.

Existen indicios dende a prehistoria, pasando pola civilización castrexa (existe uncastro do neolítico), romanización, Medievo e séculos posteriores.

Iniciativas.

Toda vez que a illa carece de interese para os fins do Ministerio de Defensa, procedendo a súa desafectación, sería convinte  a súa poste en valor ao servizo da cidadanía, incidindo nos aspectos históricos, ambientais, paisaxísticos, culturais e de lecer.

Así, cómpre recordar iniciativas, tales como:

.- A declaración como Espazo Protexido.

.- Recuperación dos edificios de interese con distintos e variados usos.

.- Unha escola de embarcacións tradicionais.

.- Unha aula-centro medioambiental de interpretación.

.- Campos de traballo.

.- Camping con limitación de estancia e aforo.

.-  Accesos peonís a parte alta e á Punta Tenlo.

.- Visitas con limitación diaria.

 

TRADICIÓNS-CRENZAS NA VIDA MARIÑEIRA

Ritos de protección

Na vida mariñeira existen toda unha serie de tradicións que buscan a protección da casa fronte a toda clase de inimigos invisibles. 

Cando as casas están en construción agóchanse, dentro das paredes, moedas que tiveran unha cruz e cando se rematan póñense en recunchos cornos, ferraduras ou ramos. Hoxe en día estase a substituír por comidas festivas ou pola súa beizón por parte do cura do lugar. 
Ao mesmo tempo, as entradas da casa estaban protexidas ó colocar ramos con xestas en flor (no mes de maio) ou ó pintar cruces de cor (normalmente vermella) nas portas, para cós malos espíritos non entrasen na casa. Incluso existe o costume de pintar desa cor algunha das paredes exteriores das casas.
Hai tradicións para os barcos novos, xa que cando se produce a botadura dun buque celébrase a cerimonia escachando contra él unha botella de cava, levando a beizón por parte do cura ou poñéndolle o ramo ou allos en calquera recuncho da embarcación. Son tradicións que sobreviven probablemente derivadas doutros ritos arcaicos.

Outras ocasións onde se celebran ritos de protección dos buques son na noite de San Xoán, cando tamén se lle depositaban ramos de xestas ou codesos, e no sábado de Gloria, espallándolle enriba auga bendita. 
Para protexela pesca , son variados os ritos que, no mundo mariñeiro, se realizan co gallo de tentar de atraela pesca: mediante asubíos, facendo ofrendas ó mar, como botar ó mar anacos de pan de millo, ou indo á misa antes de comezala tempada de pesca.
Outros ritos están máis relacionados cos propios aparellos de pesca, por exemplo, cando se remataba de construír un aparello, sobre todo redes, botábanse sobre ela allos, bendicíase con auga bendita ou viño, ou golpeábase cunha póla de acivro. Frecuentemente, e despois dunha mala pesca, era costume mallala rede cunha xesta ou con vimbios e, incluso, o propio barco.
Diferentes debuxos eran empregados, sobre todo, no sur de Galicia, para identificalas barcas e aparellos de cada un. Debemos lembrar que as cores nas embarcacións é un feito relativamente recente, xa que os botes dos pescadores eran totalmente negros debidos á brea que os protexía. Sen embargo a outros símbolos, coma "o sansolimán", ou "a estrela de David", outorgábanselle poderes máxicos contra determinados perigos e inimigos.

A relixiosidade do mundo mariñeiro

A fonda relixiosidade do mariñeiro galego é ben coñecida e dela consérvanse moitos e variados ritos. Non é estraño a busca de axuda sobrenatural cando se hai que enfrontar ós perigos que o mar presenta. 

Un dos rituais máis difundidos é o do saúdo, consistente en saudar dende o barco ás capelas de virxes ou santos situadas nos promontorios da costa. Normalmente acompañábase dun grolo de augardente que o patrón lle ofrecía á tripulación. 

Outros costumes frecuentes eran a beizón do barco cada vez que comezaba unha nova tempada de pesca ou ir en procesión ata o santo ó que se lle tiña devoción cunha maqueta dun buque, que se deixaba na igrexa, como agradecemento pola liberación dun naufraxio. Tamén son abundantes as oracións ou ritos, ben para evitalos temporais ben para ter ventos favorables.
Nas costas galegas sucédense as devocións que teñen sempre coma protagonista ó mar... 

Citar tódalas referencias devotas da espiritualidade mariñeira, nunha terra coma a nosa, é unha cousa cáseque imposible. Cada vila, cada aldea, cada lugar zoupado polas ondas e que sabe de invernos escuros e treboentos, foi tecendo a súa particular devoción e erguendo o seu senlleiro patrón. 

Dende Ribadeo a Tui, ducias e ducias de nomes van forzando unha chea de tradicións e fermosos costumes.

Ademais dos nomes antes vencellados á tradición mariñeira, en cada vila xorde un novo protagonista. Pódese citar á Virxe de Chamorro, patroa dos mariñeiros de Ferrol, vixía polo horizonte húmido alí cara ó Nordés, concedéndolle a súa protección a todo aquel que acode ata o seu santuario erguido nun monte rochoso e espido que lembra as paisaxes de Teixido ou de Muxía. Para outros, ollando máis ó setentrión, a devoción cambia de nome : Nosa Señora de Bares....incluso hai quen conxuga a protección de varios padroeiros: 

"Veño da Virxe da Barca,

 vou para a Virxe do Monte,

  remeiriños de Muxía,

  víndeme pasar que é noite". 
Xa en terras da Mariña luguesa, escóllese ó mítico San Roque, que igual cura un andazo, derrota o inimigo invasor ou domina os elementos da natureza, convertendo ademais os seus devotos á súa particular "afición'' nunha cantiga : 

"Catro vellos mariñeiros,

catro vellos mariñeiros

 todos metidos nun bote.

 Voga, voga mariñeiro

  vamos para Viveiro

 xa se ve o San Roque". 


Tamén hai outros patróns máis descoñecidos coma Santa Bárbara ou incluso unha parella de sabios segundo di esta cantiga:

"San Xerome e San Román,

 teñen as chaves do temporal

e así como eles son santos

sexan os tronos amansados''. 
Mais sonada pola súa vocación procreadora -os baños das nove ondas en A Lanzada- non debe facer esquecer este rito a antiquísima tradición de avogosa protectora da Señora da Area en Sanxenxo, onde se ergue a románica ermida a carón do areal, e que segundo afirma a tradición ten o honor de impedir que ningún mariñeiro afogue nesas augas, pois como di a cantiga:  

"Nosa Señora da Area

 dona da Lanzada

 non permite que o mariñeiro

 teña morte afogada". 


Identificacións e advocacións curiosas incluso se dan en lugares coma o fermoso lugar de Xuño, en Porto do Son. Alí o cadáver dun descoñecido mariñeiro que levou o mar á area foi identificado co mesmo arcanxo San Miguel, e a súa tumba era o lugar ideal para deitarse e así recollelos beneficios daquel soño: a seguridade da súa protección e o afastamento de desgracias no mar

 ( "Conociendo a Galicia", Xosé María Manteiga).

 

A T E N E O    C O R R E D O I R A    A. C. 

 A  ILLA  DE  TAMBO

“Yace en el mar, sí no continuada,

Isla mal de la tierra dividida,

 cuya forma tortuga es perezosa:

díganlo cuantos siglos ha que nada

sin besar de la playa espaciosa

la arena, del agua que la oculta,

concha, si mucha no, capaz ostenta

de albergues, donde la humanidad contenta

mora, y Pomona se venera culta”.

Descrición e situación xeográfica.

A illa de Tambo atópase situada no interior da ría de Pontevedra, pertence ó concello de Poio, provincia de Pontevedra (a pesares de que a Gran Enciclopedia Gallega fai figurar como pertecente ó concello de Marín), e as súas coordenadas son 42º 24´ 6´´ norte e 8º 42´4´´ oeste.

A súa superficie aproximada é duns 1,5 km. cadrados cunha lonxitude de 800 metros do norte ó sur e unha anchura máxima no seu eixo de 600 m.

A cota máis alta atopámola no mesmo centro da illa con 80 metros (monte San Fagundo). A beiramar meridional é dabondo escarpada, mentres que a súa costa norte posúe ata tres praias.

Dista de Pontevedra uns 6 km., 2,5 km. de Marín e aproximadamente 1 km. da punta Chancelas-Combarro.

A beiramar podería considerarse como abrupta exceptuando o tramo de costa aberto ó norte. No seu perímetro destacan os seguintes accidentes xeográficos: punta do Tenlo Chico, onde se ergue o faro para axuda á navegación, esta punta por un defecto óptico da a sensación de atoparse afastada da illa, punta Adreeira e o diminuto areal de Adreeira.

Punta Area da illa, que dá paso á Praia Area da illa que acada uns 225 metros de longo e unha anchura media duns 30 mm. (a súa area é finísima); punta Camboa, a pequeña Praia da Ostreira, punta Corbeira e punta Fanequeira que xa da paso ó tramo da costa recortada, aínda que non moi alta, que se atopa aberta ó sur, e, pechando o perímetro, a punta de Tenlo Grande.

 Curiosa é a descrición que da illa de Tambo fai o noso querido frai Martín Sarmiento no seu “Viaje a Galicia”:

“El día 9 de septiembre (1745) pasé a registrar la isla do Tambo o de Tamba. Embarquéme, llegué a ella, registréla por tierra; después rodeéla toda por mar…

Rodeando la isla do Tambo hay estos sitios. Hacia el Poyo el arenal, que se comprehende entre la punta Camboa y las dos peñitas, que la una llaman Boy y la otra Vaca. Y entre estas dos y Camboa media una puntita que llaman O Peito. Caminando al oriente se sigue el arenal do Tenlo (que mira derecho a Marín). Después el arenal de Toralto. Después la Cova en que se esconden las palomas, el Corveiro, el Nespero, el sitio de la fuente de San Miguel que mira al mediodía y vuelve a Camboa”.

A posición da illa de Tambo na ría da lugar á formación de dúas canles chamadas de Tambo, das cales a que se abre na parte norte ten pouco calado e algunas pedras que velan e soamente é utilizado por barcos de pouco calado mentres que a do sur é limpa e por ela pode navegar calquera tipo de buque.

Sobre o interior da illa, deixarei que o describa frai Martín Sarmiento co seu acostumado bo facer, xa que o acceso a Tambo nese intre estaba restrinxido o paso por ser zona militar.

“En lo que anduve de la isla vi muchas plantas que no había visto en otra parte…Lo que pude sacar es lo siguiente: Habas bravías, Herba de bezerra o becerra, Peregil do mar, Espuela de caballero amarilla, Cebola de mar, Toxos de meigas, Cardos, Borrajas bravías, Fiuncho bravo, Pimpinela (Frai Martín Sarmiento vai describindo cada una destas plantas – ver “Viaje a Galicia”), Trovisco, Toxos, Codesos, Carnabazas, Chicorias silvestres, Higueras, Parras silvestres, Malvas, Calcemos,…de todo hay en la isla, y siendo esta tan fácil de andarse, se había de hacer una descripción geográfica y física de ella”.

“La isla, mirada de los que de Pontevedra navegan a ella, representa tres montes, el más alto (San Fagundo, 80 metros), el mediano (50 m.) y el menor (cunha altura de 19 m.) que es el Tenlo, pero todo es un cuerpo aunque con encañadas (o canles que llaman) que acaso con el tiempo harán que el Tenlo sea isleta, pues en marea viva suele juntarse el mar”.

O profesor Xosé Filgueira Valverde, na súa obra “Pontevedra y el Mar”, apórtanos a descrición en forma de poesía que da illa de Tambo fai Luis de Góngora a comezos do século XVII en “Soledad de las Riveras”. Primeiramente, Xosé Filgueira fai una introducción ó texto: “Aquí hallaréis la pintura de la marea creciente que lucha con las jóvenes aguas del río, de la isla de Tambo, perezosa tortuga próxima a la costa…”.

Cáseque tódalas descricións que se fan e fixeron da illa de Tambo sonlle halagadoras, abonda con ollar algunas aparecidas na prensa do século pasado:

“La isla de Tambo tiene a la parte del NO y en forma de valle, una hermosa llanura, en las que se ven las ruinas del antiguo convento de San Juan de Podio (refirese a que o mosteiro illán dependía do de Poio), rodeadas de cañaverales, arbustos frutales y maleza de tojo, zarza y laurel, en cuya llanura y peñascales contiguos, los cazadores hallan siempre de blanco a sus tiros, infinidad de conejos y de liebres”.

“…su feracidad, los numerosos caudales de agua que brotan en tantos puntos de su terreno, la abundancia de materiales de construcción…surcada, con efecto, por numerosos caminos y espaciosos paseos donde las alamedas de acacias, plátanos y castaños alternan con los jardines, huertos y campos de plantas medicinales ofrece en tales puntos tal feracidad aquel excelente terreno que pasa ya de 15 días que empezaron allí a florecer la mayor parte de los frutales”.

Tamén Otero Pedrayo na “Guía de Galicia” di coa súa prosa cantareira: “En las aguas azules de la ría delicadamente bordeada de playas rubias, la roca cupular de Tambo, hoy desnuda (1926), antes amortiguada por frondoso pinar…”.

Aínda que tamén sempre se pode atopar algún descontento.

Alfonso Pérez Nieva na súa obra “Por las Rías Bajas”, ve de diferente senso a illa:

“Marín: Marín es un pueblecito muy apiñado, con un cómodo y amplio muelle; ¡Lástima que la mole de la isla de Tambo corte la visual y destruya lo que de otra suerte resultaría una bahía magnífica!. Yo no sé si semejante monte aportará a la rada ventajas, abrigándola en ciertos sitios, pero a los ojos les roba la perspectiva de la Costa de enfrente.

¡Y véase como son las cosas!. La naturaleza ha hecho de ese cerro indiscreto e importuno, un estorbo. Y la historia, mientras, le ha reservado una página en sus libros, porque el Drak, y no habrá seguramente en la costa gallega…prendió fuego al convento erigido en la cumbre, y echó al mar, como buen anglicano, la efigie de Nuestra Señora de Gracia que flotó y fue recogida, depositándose en Rande.

Os “eloxios” que Pérez Nieva verte sobre a illa de Tambo, son tan erróneos coma a localización que fai do convento e o lugar onde foi depositada a Virxe, dado que o mosteiro non estaba no cume do monte senón na meseta, e a Virxe de Gracia foi para a Renda (Combarro ) en non a Rande (Redondela).

Topónimo.

A illa de Tambo coñeceuse o longo dos tempos por diferentes nomes. O primeiro do que temos datos é Thalavo, e así se coñecia a illa ala polo ano 1105;  máis tarde, no 1116, nomeábana como Tanavo, 1420 como Taambo, e xa no 1502 aparece co seu actual nome de Tambo.

En numerosos planos e cartas de marear a illa figura como Tamba, e na “Enciclopedia Universal Ilustrada” chámaselle polos dous nomes ”Tambo ou Tamba”.

Ademáis dos “eloxios” de Pérez Nieva, a illa de Tambo tamén recibiu numerosos alcumes: Tartaruga perezosa (quelonio), balea varada, esmeralda, rocha cupular,…

As primeiras noticias que temos dos seus poboadores aparecen nun documento do ano 1241 polo cal: “D. Benito de Bouzas juntamente con otros dos caballeros…se hicieron ermitaños en la isla de Tambo”.

A illa atopábase deserta cando no ano 1745 Frai Martín Sarmiento a visita: “Antes habitábanla los de Combarro, hoy está desierta, y es lástima, pues daría cualquier fruto”.

Durante o século pasado (XIX) a illa pasou por novas experiencias e nela asentáronse despois da desamortización de Mendizábal, primeiramente un lazareto e máis tarde foron de novo explotados os seus recursos.

Historia.

A historia da illa de Tambo iníciase coa fundación da ermida alá polo século VI, os primeiros eremitas, e a construcción do pequeño mosteiro, e segue cos continuados asaltos de que foi obxecto polos piratas árabes, normandos e xa no ano 1589 polas tropas de Sir Francis Drake, que arrasaron por completo as instalacións alí existentes.

Francis Drake, almirante e corsario inglés, que naceu no ano 1540 en Tavistock, morreu durante una incursión ás Indias Occidentais o 27 de xaneiro de 1596 sendo sepultado no mar.

Dada a situación de Galicia na ruta das Américas, nosas costas foron asaltadas numerosas veces polos inimigos de España, e os nosos portos atacados para obter víveres e combustible para as súas embarcacións.

A ría de Pontevedra non foi allea a eses asaltos, así da incursión que nesta ría fixo o memorable Drake no ano 1589 danos a súa versión F.E.Álvarez Inclán: “Los soldados que venían en ela armada de la reina de Inglaterra, saltando en la isla, la destruyeron y arruinaron claustro y celdas, y asolaron la iglesia, no dejando nada en pie…Entonces los herejes acuchillaron los Santos… e imágenes de aquel puesto; que este es el fruto del Evangelio de Calvino y sus discípulos…

Francisco Drache (Francis Drake), verdadero dragón archipirata inglés, de quien tan odiosa memoria quedó en toda nuestra costa, fue el Almirante de tal Armada…Y con ser la isla tan acomodada para vivir en ella, con las armadas de los piratas…no se atrevieron nuestros monjes a fundar iglesias y casas de nuevo”.

Aínda que non posuimos una descrición do asalto á illa polas forzas de Drake, podemos facernos unha idea partindo dos datos aportados en “La ciudad y los días” por José Mª Álvarez Blázquez: “O 29 de xuño do ano 1589, Drake ó mando dunha flota composta de máis de 200 navíos, que viña de intentar apoderarse de Lisboa, para axudar ó aspirante á coroa portuguesa Prior de Crato, e para non voltar a Inglaterra cas mans valeiras, intérnase con parte da súa flota na ría de Vigo, e ataca sen piedade a cidade e os seus arredores, roubando e quemando canto se lle poñía por diante. Dende Baiona xa se había avisado as autoridades de Vigo de que uns vinte navíos habíanse apostado na enseada de Cíes, mentres que o resto (193) dirixíanse a esa cidade.

Cabe supoñer que os buques ancorados preto das Cíes, ó ver que o groso non tiña problemas no saqueo da cidade de Vigo, e soprando como é normal ventos do cuadrante sur, decidirán internarse na veciña ría de Pontevedra, desembarcando primeiramente nas, daquela deshabitadas, illas de Ons e despois fixeran o mesmo na florecente illa de Tambo, ondea toparon un mosteiro ocupado por una congregación de frades Bieitos, matando, roubando e destruindo todo o que non puideran levar consigo.

Na illa de Tambo non volveron os Bieitos levantar o Mosteiro, pero sí a ermida, aínda que a súa patrona a Virxe de Gracia, nunca máis volvería ó seu solar, e a nova construcción estaría dedicada a San Miguel.

Co paso do tempo a illa foi cultivada polos veciños de Combarro, e despois da desamortización de Mendizábal pasou a propiedade privada.

Sobre a privatización da illa haberá moito que falar nos vindeiros anos, pois veciños de Combarro teñen documentos de propiedade e asentamentos nos libros do Concello de Poio do ano 1854 (ata 53 propietarios).

No ano 1865, comeza, despois de numerosos problemas administrativos, a funcionar o lazareto da illa de Tambo, do que di un xornal de Pontevedra no ano 1866: “Agradable sobremanera ha sido la impresión que hemos recibido hace pocos días, a consecuencia de haber visto y examinado las nuevas obras del Lazareto de Tambo…En el departamento sucio está ya construido un muelle de cantería de 75 metros de longitud, un almacén de expurgo o de fumigación, otro grande para ventileo, una casa vivienda para empleados con salas, gabinetes espaciosos, cocinas, bodegas y comunes independientes. Hay también en este mismo departamento sucio un hospital con cuatro grandes salas y otras cuatro de menores dimensiones: en cada sala grande pueden acomodarse desahogadamente 24 enfermos, y 6 en cada una de las medianas…”

“Hay en el hospital además con la necesaria independencia habitaciones para enfermeros, botica, cocina, despensa y piezas comunes. El departamento sucio tiene por fin una capilla de cantería, un cementerio, una gran verja de incomunicación con el departamento limpio, un locutorio y comunes públicos. En el departamento limpio existen un cuartelillo de cantería con su cocina independiente destinado a alojamiento de las tropas allí aguardicionadas, y una casa de cantería con cómodas habitaciones para empleados, oficinas y pasajeros. Pero la obra verdaderamente notable…es una gran casa-fonda de cantería con cuatro salones destinados uno a recibimiento, el segundo a juego de billar, para juego de naipes y refresco el tercero, y a comedor el cuarto. El resto del edificio está distribuido en habitaciones que pueden albergar cómodamente además de empleados y oficinas, a 200 pasajeros,…No menos notable es también el lavadero con capacidad para 18 lavanderas, y con agua abundantísima…una fuente de excelente agua…un muelle de cantería que arrancando su construcción a nivel de la fuente, y teniendo un gran caño debajo del enlosado de dicho muelle conduce hasta el extremo de este las aguas, las que por tan útil y sencillo procedimiento pueden caer dentro de los mismos buques que quieran hacer aguada. Una capilla de cantería y una verja con su locutorio completan las obras construidas hasta ahora en este departamento limpio”.

O lazareto foi caendo en desuso, o Goberno central non cumpría coas súas obrigacións de reformas e mantemento das instalación, ademáis de soportar presións externas, e no ano 1879 (outubro) péchase definitivamente o lazareto da illa de Tambo: “El decreto de supresión del lazareto de Tambo dispone que las ropas, colchones, camas y otros efectos existentes en dicho establecimiento, pasen al de San Simón”.

Dez anos despois (1889) aparecen como propietarios da illa os señores: Montero Ríos, García Escudero e Francisco Arosa, cedendo os dous primeiros as súas partes na illa e o Señor Arosa vendendo a súa pola cantidade de 2500 ptas. Para a construcción dunha penitenciaria militar “de las que tan necesitado se encuentra el Gobierno”.

Despois de moitos avatares e de ter tomado posesión da illa, o Ministerio da Guerra decide non facer a penitenciaria, e outra vez a illa fica abandonada.

Na seguinte vez que aparecen noticias da illa de Tambo figura Eugenio Montero Ríos como único propietario.

En numerosos documentos da época queda plasmada a súa propiedade, así en carta manuscrita enviada ó concello de Poio polo seu apoderado, Agustín Rodríguez Tilve, solicita o amillaramento da illa de Tambo:

“…expone: que por resolución dictada por el Sr. Delegado de Hacienda de la Provincia, con fecha 27 de septiembre de 1894, de que debe tener conocimiento esa Alcaldía,… un expediente tramitado al efecto, se decretó la exención perpetua de la Contribución territorial de la finca de su propiedad denominada “Isla de Tambo” sita en la ría de Pontevedra, perteneciente a ese término municipal por hallarse comprendida en lo que dispone el artículo 9º del Reglamento…

Actualmente mi Sr.  Representado, tiene dicha isla en un estado capaz de producir por haber hecho en ella plantación de pinar, por cuya causa y habiendo cesado lo que motivó tal exención.

Suplica a V. se sirva practicar el oportuno amillaramiento, asignándole el mismo capital imponible con que antes vino figurando  o sea el de ciento noventa y ocho pesetas, el cual habrá de tenerse en cuenta en el apéndice que habrá de servir de base para la confección del repartimiento de la contribución territorial de ese término municipal”.

Na actualidade, ano 1996, Tambo pertence ó Ministerio de defensa, e nela atópase un destacamento das forzas da Mariña que teñen a misión de custodiar un depósito de municións, entre outras instalacións. A prensa tamén recolle e faise eco de numerosos artigo sonde, dende una visión ou outra, a illa de Tambo foi a protagonista, pasando dende os que queren que a illa se converta nunha Aula da Natureza, ata os que din que está mellor en mans da Armada.

 

O Mosteiro.

O primeiro asentamento eremítico na illa de Tambo debeuse, segundo a tradición, a San Fructuoso, monxe bieito orixinario do Bierzo que chegou á nosa comarca fundando o mosteiro de Poio, e despois acercándose á illa de Tambo mandou construír alí mesmo outro mosteiro, máis pequeño, do que quedou constancia histórica.

Segundo o Padre Yepes na súa “Crónica General de la Orden de San Benito”, publicada no ano 1615: “En Tambo existían monjes que hacían vida eremítica y solitaria”.

Sobre la existencia do mosteiro na illa de Tambo non queda ninguna dúbida despois de ler cómo foron desaloxados del polo pirata inglés.

O Padre Martín Sarmiento (Viaje a Galicia, 1745) déixanos dito: “Entré en la isla y allí vi ruinas de un mediano monasterio que ha sido de monjes nuestros (bieitos). Subsisten las paredes de la iglesia, del claustro y de habitaciones, de huertas, viñas, prados… A poca distancia del convento al oriente hay un peñasco, en el cual está socavado a pico un sepulcro de unas nueve cuartas de largo y el ancho correspondiente. A la cabecera tiene una como almohada de piedra hecha en el mismo peñasco. A los pies tiene un agujero taladrado como para despedir el agua llovediza”.

Cando Fr. Sarmiento, na mesma obra, fai un comentario sobre as illas Cíes, volve quedar de novo constancia do asentamento bieito en Tambo: “Se debe averiguar si allí, como asimismo en las de Ons y en la de Tambo, hubo en tiempo antiguo monasterio; pues del mismo testamento (1420) consta que había religiosos en Tambo, Ons y Sias, y que serían de nuestra orden”.

F. Esteban Álvarez Inclán na obra “Memoria descriptiva e Histórica da la isla de Tambo” (1866) tamén incide na súa existencia “…allí existía un monasterio…que se encontraba bajo la advocación de San Miguel”.

Na “Enciclopedia Universal Ilustrada” pódese ler: “En esta isla existió un antiguo priorato benedictino, llamado de Santa María de Gracia. En 1105 se llamaba Thalavo, en 1116 Tanavo, en 1460 Taambo y desde 1502 Tambo…En 1749 se deshizo el conventico y se reedificó la ermita, dedicándola entonces a San Miguel por la gran devoción que le tienen los marineros”.

A Ermida.

A última descrición que temos da ermida da illa de Tambo, e que se atopou no Museo de Pontevedra (Arquivo Defensa e Guerra), xuntamente coa facilitada polo comandante de enxeñeiros Policarpo Castro e o médico de 1ª Emilio Hermida co motivo de levantar o plano da illa para que o Ministerio da Guerra coñecera as posibilidades de instalar en Tambo una penitenciaria militar.

O plano en cuestión leva a data do 21 de maio de 1889 en el descríbense minuciosamente tódalas construcción existentes na illa. A ermida aparece representada no plano a escala 1/500 e a lenda: “Planta y vista de la que fue capilla”.

“…E la gran planicie o relleno del Oeste antes mencionada, se halla un gran edificio de planta rectangular cuyo destino primitivo fue el de fonda, tiene 89,40 de fachada por 10 de fondo y 3,60 de altura…Hacia el Norte y a corta distancia del edificio existe otro de cantería cuyos muros se hallan en buen estado de conservación, tiene 10,40 metros de largo por 7,40 de ancho, fue capilla y no tiene entarimado armadura ni cubierta”.

Esta construcción é seguramente do século XIX, aínda que cabe a posibilidade de que se erguera sobre os restos da antiga e derruida ermida da que nos fala Martín sarmiento no ano 1745 que di: “La iglesia de Hermelo es muy antigua y pequeña parecida a la de Tambo, y a la de Misarela, con división para la capilla mayor”.

Nun artigo do xornal “O Progreso” do ano 1866 pódese ler: “…El departamento sucio (do lazareto de Tambo) tiene por fin una capilla de cantería, un cementerio…En el departamento limpio…Una capilla de cantería y una verja con su locutorio…”Como se pode ver, daquela a illa contaba con dúas capelas de cantería.

F. esteban Álvarez Inclán (1866) recolle o sentir do pobo de Poio (era frade bieito) no seu traballo sobre Tambo e a súa Patrona: “Se suplica a la Junta Directora del establecido Lazareto, que impetre de quien corresponda sea Ntra. Sra. De Gracia la titular y Patrona de la Capilla; esto en obsequio de tan venerados recuerdos. Y que la capilla de San Miguel sea reparada y cuidadosamente conservada por el origen y objeto de su creación, inspirado por el Arcángel mismo”.

Tamén se saca deste escrito a conclusión de que na illa de Tambo naqueles intres existían dúas ermidas, ou ben que a ermida tiña dúas capelas, unha dedicada á Virxe e outra ó Santo.

Das imaxes que habería na ermida descrita por Policarpo Castro non sabemos nada, pois a da Virxe de Gracia xa quedou dito que foi para a Renda (século XVI) e nunca máis volve a illa. E sobre a que se veneraba durante a permanencia do lazareto, ningún documento esclarecedor chegou ata nós. Hoxendía, na ermida da Renda onde se depositou a imaxe da Virxe de Gracia no ano 1589 soamente existe unha Virxe, a de Renda, pero preguntando ós veciñ@s, estes din que: “as dúas Virxes son a mesma, que así o dixera o cura fai moitos anos”.

Algunhas teorías apuntan a que a ermida da Renda se construiu (sobre os restos doutra máis antiga) para albergar a imaxe da Virxe de Gracia, rescatada do mar polos mariñeiros de Combarro despois de que os piratas a botaran ó mar.

Lendas.

Fr. Esteban Álvarez Inclán na súa obra (1866) “Memoria Descriptiva e Histórica de la isla de Tambo” recolle de Fr. José Sáenz de Aguirre e de Fr. Antonio Yepes a tradición que sobre Tambo escribirán “Equilino, Sigiberto, Cardenal Baronio y Marco Máximo”:

“Dista la Tambo por una parte, al S de dicho hermoso puerto de Marín, como una milla; por otra, al O, otra del puerto de Combarro, que como ella pertenece á la parroquia Monacal de San Juan de Poyo, Abadía de Monjes benedictinos, cuya fundación data desde mediado del 6º siglo. Este monasterio reconoce por su fundador, ya por tradición…al insigne español San Fructuoso, natural de la provincia  Vierzo, en el Reino de León, limítrofe al de Galicia”.

“…Vino á Galicia y emprende la del monasterio Feonense…, Al mar con algunos discípulos se arroja San Fructuoso, buscando en el piélago situación acomodada a sus santos intentos. Arriba el bajel á la Tambo: toma tierra con el fin de explorarla, la halla desierta y trata de seguir la incierta derrota. Por descuido, permitiéndolo Dios así, no habían amarrado el navío, y con dolor vén que se alejó de la arilla, y seguía en popa ó á impulso de los vientos ó de demonio envidioso. En tal conflicto,  queriendo Dios, que es maravilloso en sus santos, manifestar que forasteros ó huéspedes pisaban el país, San Fructuoso,  impelido por espíritu divino, después de orar, con intrepiedad avanza a las olas, camina sobre ellas, alcanza el barco y lo atraca. Sus discípulos, al paso que espantados por lo que acababan de ver en su Maestro, quedan consolados, cobrando al mismo tiempo nueva opinión de él”.

Esta lenda ten un baseamento histórico, pois: “ el P. Yepes y Murguía afirman que fue San Fructuoso el que lo fundó especificando el primero que en el año de 528 y concretándose el segundo al decir, que en principios del siglo VI”.

Pero aínda atopamos máis lendas sobre a fundación da ermida de Tambo, e así de novo Fr. Esteban Álvarez cóntanos cómo: “Reinando en Francia, dice Aquilino, Childeberto, y siendo Emperador Justiniano, á Autberto, Obispo de Braga ( a cuia diócesis pertenecía esta parte de Galicia) que se hallaba embarcado en el mar Océano, se apareció el Arcángel San Miguel, y le manifiesta una y otra vez que en  <<un sitio del mismo mar Océano, é isla que por su eminencia se llama Tumba, fundase una iglesia á su nombre; que quiere se le venere en el piélago, como se le venera en el monte Gargano…>>. A esta sazón se hallaba un toro robado y atado en la misma isla. El Obispo no obstante la ya doble amonestación, ni dio paso alguno, ni la manifestó. Recibe tercera, y se le manda <<que abra los cimientos de la iglesia en el sitio en que hallase un toro atado, y que el ámbito de aquélla fuese cuanto el toro haya pisado>> . Ya autberto no pudo menos de persuadirse y creer tan repetidas y detalladas amonestaciones. La publica y el pueblo alborozado, apresta barcos, pasa á la Tumba, y según la seña que debían á San Miguel, encuentran el toro, dase prisa á construir la iglesia con la advocación del Arcángel”.

Pero “dos rocas impedían la construcción, y rocas tales, que hermanamente no podían apartarse, á cuya dificultad, ocurre San Miguel, quien apareciéndose á un hombre, le ordena separe aquel estorbo; el cual, como si de ningún peso fuesen las rocas, las maneja y las retira. Se constituye la iglesia en honor del Arcángel, y desde cuyo tiempo es frecuentado el santuario en este segundo Gargano denominado: San Miguel in periculo maris.

A este santuario se trajo parte de la vestidura con que se apareció, y parte del mármol sobre que se vio el Arcángel en la gruta del Gargano”.

“Carecían de agua los concurrentes; á insinuación del Arcángel, hieren en una peña viva, la horadan, y resulta un copioso manantial, que aun hoy llamamos la fuente de San Miguel”.

“A 16 de octubre se celebra esta aparición en dicho monte, á quien ciñen constantemente las aguas del Océano; mas en la fiesta de San Miguel se retira el agua dos veces apareciendo un istmo al ir y volver el pueblo que concurre á ella”.

“En un año de mucha concurrencia iba también una mujer próxima al parto; de repente, é intespentivamente se cruzan las aguas, arrollando la mujer que no pudo huir como los demás que se refugiaron á la ribera, las olas la envolvieron: San Miguel se le presenta entre las olas, y entre las olas dá a luz un niño a quien toma en su regazo, lo estrecha en sus brazos, lo acalla, y, Angelo duce, sin lesión llega á la ribera con su niño”.

Esta versión da construcción da ermida ten alguna variante noutros autores, pro exemplo Víctor Lis Quibén sitúa a Autberno (Bispo de Braga) nas montañas que circundan a Pontevedra nas que facía vida de anacoreta fuxindo do sanguinario Rechila, xefe da tribu dos suevos que dominaban Galicia no ano 530.

Sobre o lugar no que se fundou a ermida di: “El lugar donde estaba emplazado el santuario se llamaba Peligro del Mar, aludiendo con toda seguridad a los inconvenientes que el mar oponía a desembarcar en la isla por su parte norte y eran innumerables los fieles que a él acudían en peregrinación guiados por la fama de los milagros de referencia. Como el arcángel notase los inconvenientes que éstos pasaban por no haber agua dulce en la isla, mandó que se practicase un hoyo en una piedra próxima de la que brotó abundante y cristalina agua que aún hoy conducida por un caño subterráneo hasta la parte noroeste, apaga la sed de los marineros que allí conducen sus embarcaciones”.

F. Esteban Álvarez Inclán fainos un relato místico da chegada de San Fructuoso á illa de Tambo:

“San Fructuoso atravesó el mar hasta la isla de Tambo en una barca junto a sus discípulos, pero no habiendo amarrado el barco, este se alejó de la orilla, no pudiendo sus acompañantes alcanzarlo. San Fructuoso después de orar, se dirigió a las procelosas aguas de la ría y caminando sobre ellas recuperó la embarcación acercándola a la orilla”.

Unha vez feito o milagre, San Fructuoso mandou ós seus discípulos que alí mesmo fundasen unha ermida para dar gracias a Deus.

Asalto dos piratas ingleses: Drake

Segundo Esteban Álvarez Inclán, o mestre Yepes di: “Veíanse los años pasados reliquias de iglesias y ermitas y hoy día muestran sepulturas cavadas á pico en la viva peña (aún existe una que merece toda consideración y conservación por monumento de respetables recuerdos) y algunas sepulturas de piedra que arguyen entierros muy antiguos de gente noble y devota que se depositaban en aquel santo lugar. Aun los que hoy viven en 1583 alcanzaron un claustro de piedra que parecía bien pegado á la parte meridional de la iglesia con cuatro celdas razonables que aun estaba todo casi sano y entero hasta que en 1589 los soldados que venían en la Armada de la Reina de Inglaterra, saltando en la isla, la destruyeron y arruinaron claustro y celdas, y asolaron la iglesia, no dejando nada en pié.

Entonces los herejes acuchillaron los santos…e imágenes de aquel puesto; que éste es el fruto del evangelio de Calvino y sus discípulos.

Francisco Drach, verdadero dragón, archipirata inglés, de quien tan odiosa memoria quedó en toda nuestra costa, fue el almirante de tal Armada, rebelde contra Dios, nombre católico y humanidad toda. Fue el Mamuca en Sicilia, imitándole y enviando al cielo tantos acasomas, en la Tambo, como aquél en Mecina. Su fin habrá sido igual al del pagano, como igualmente merecido.

Y con ser la isla tan acomodada para vivir en ella, con las armadas de los piratas y navíos enemigos que andan por aquellas costas, no se atrevieron nuestros Monjes á fundar iglesias y casas de nuevo”.

A imaxe da Virxe de Gracia que era a titular da ermida de Tambo dende a súa fundación por San Fructuoso, foi botada ó mar polos incendiarios piratas de Drake e recollida polos mariñeiros de Combarro que a levaron a ermida da Renda, preto do castro da Cividade, e alí descansa dende aquel aciago ano de 1589.

Lis Quibén finaliza o seu traballo sobre Tambo dicindo: “Y terminemos esta hermosa leyenda de Tambo diciendo que hoy después de varios siglos solo queda como reliquia sagrada y testigo de lo que he referido la milenaria fuente cuyas aguas se deslizan devotamente hacia el mar para que sobre su cauce de plata levantasen un murmullo que unas veces es como una plegaria o como el canto del ruiseñor y otras como un triste lamento…como un grito de dolor, por no sentir sobre ellas las caricias de los labios de aquellos peregrinos que después de besar las losas del templo y entonar cantos a Dios apagaban con ellas su sed, mientras aqUel murmullo se perdía en la lejanía del Océano”.

 

Percorrendo a historia da Illa de Tambo

Tan preto e tan lonxe!. Tambo é unha desas illas nas que nunca pasa nada, ou polo menos esa é a sensación que teñen os veciños das dúas beiras da ría que tódolos días a contemplan na súa acougada quietude; parece que a illa quedara á marxe da Historia que fixo que a bisbarra se convertese nun amoreamento de casas e un sen fin de estradas que serpean por tódolos lados ¡pero eqwuivócanse!. A illa de Tambo deu moito que falar, e se queremos coñecer a súa traxectoria, terémonos que remontar á noite dos tempos…

Milagres arredor da Illa. O Arcanxo San Miguel

Cando o Bispo de Braga (Tambo pertencía a esa diocese) se atopaba embarcado no mar Océano, aparecéuselle o arcanxo San Miguel, manifestándolle unha e outra vez que “en un sitio del mismo mar Océano e isla que por su eminencia se llama Tumba, fundase una iglesia a su nombre; que quiere se le venere en el piélago como se le venera en el Monte Gárgano… Mandando abrir los cimientos de la iglesia en un sitio en que se hallase un toro atado y que el ámbito de aquella fuese cuanto el toro haya pisado…”

Dito e feito, o bispo desembarca na praia Area da Illa e comezan as obras, pero “dos enormes e inamovibles rocas impedían la obra, necesitando la intervención del arcángel que, apareciéndosele a un hombre le ordena separe aquel estorbo, el cual, como si de ningún peso fuese, las maneja y las retira…”

A ermida (posteriormente construiríase o mosteiro) quedaría baixo a advocación do arcanxo, denominándose San Miguel in perículo Maris.

Pero aií non terminan os milagres do arcanxo, pois con motivo da festa que tódolos 18 de outubro se celebraba na illa, para facilitar que os veciños puidesen acceder comodamente a ela; “se retiraba el agua dos veces, apareciendo un istmo al ir y al volver el pueblo que concurre a ella”. Pero velaí, que unha muller que esperab a un fillo, demorouse ó tempo que “ las aguas recobraban el dominio de sus territorios, las olas la sepultaban en el mar…”; San Miguel, atento como sempre ós requerimentos dos seus fieis, “hizo que las aguas formasen alrededor de su cuerpo una bóveda cristalina bajo la cual vio al mundo un precioso niño…”.

San Froitoso

O Padre Yepes di que San Froitoso despois de fundar o mosteiro de Poio (San Martiño) trasladouse á illa de Tambo onde erixíu unha ermida no ano 528. A tradición conta que Froitoso atravesou o mar ata a illa de Tambo a bordo dunha lancha en compañía dos seus discípulos, desembarcando nela; pero cando se deron de conta, a barca, ó subir a marea, afastábase da praia sen que os frades puidesen collela; entón Froitoso (a partir de agora San Froitoso), despois de rezar na area, dirixiuse por riba das ondas ata a lancha e retornou con ela á illa.

Santa Tramunda

Segundo o Padre Yepes, a Virxe puido morar en diversas ocasións nun eremitorio dependente do mosteiro de San Martiño, que se construíra na illa. Sabedes daquel berro do poeta “la ría de Pontevedra/ ve mil moros en la costa…/ isla de Tambo y Combarro/ ven sus hórreos sin mazorcas/ ven sus graneros sin grano/ ven cautivas a sus mozas…”.

A doncela de Poio foi secuestrada polos mouros e levada a Córdoba, onde pasou a formar parte do harén do Califa, pero unha noite Santa Tramunda apareceu milagrosamente no mosteiro de San Martiño, de Poio, sa e salva de todo mal.

Sir Francis Drake

Nos primeiros días do mes de xullo de 1589, Francis Drake, que xa fora nomeado Sir pola raíña Isabel I de Inglaterra o 4 de abril de 1581 a bordo do Golden Hind e que atacara a cidade de Vigo e os seus arredores (illa de San Simón incluída) destacou unha ducia de barcos (entraran na ría de Vigo 193 buques) cara á Tambo, coñecedores da existencia dun mosteiro e dunha fonte onde facer augada sen contratempos: “los soldados que venían en la armada de la Reina de Inglaterra, saltando a la isla, la destruyeron y arruinaron claustro y celdas, ay asolaron la iglesia, no dejando nada en pie… Entonces los herejes acuchillaron los santos… e imágenes de aquel puesto; que éste es el fruto del Evangelio de Calvino y sus discípulos…”.

Durante este ataque xorden dúas accións que pasarán a historia popular: unha, a aparición da imaxe da Virxe de Gracia (a ermida xa estaba baixo a súa advocación) que sería recollida polos mariñeiros de Combarro, que a entronizarían na capela da Renda e que aínda hoxe existe (unha reprodución da orixinal), e a conversión da auga da fonte de San Miguel en milagrosa por ter limpado a súa espada o propio Drake (considerado como arquipirata polos veciños) despois de acoitelar os santos (parece ser que os monxes abandonaran o mosteiro a tempo).

Luís de Góngora

Este poeta do século XVII recrea na súa obra a ría de Pontevedra, dedicándolle á illa de Tambo un poema que comeza: “ Yace en el mar,  si no continuada/ isla mal de la tierra dividida…”

Visita do Padre Sarmiento

Na súa viaxe a Galicia efectuada ó longo do ano 1745, Sarmiento aborda a illa de Tambo o 9 de setembro, quedando fascinado da feracidade do seu solo e describindo una serie de plantas das que, segundo documentos do seu puño e letra, dicía: “en lo que anduve de la isla vi muchas plantas que no había visto en otra parte…” (endemismos).

“Habas bravías; herbas de becerra, perexil do mar; espíela de cabaleiro; cebola do mar; toxos de meigas (máis pequenos e rastreiros que os da terra); cardos; borrajas bravías; fiúncho bravo; trobisco; codeso; carnabazas; chicoria”. En canto á barrilla de Murcia, Sarmiento apunta “que es fermosa y exquisita para todo… no hay mejor terreno para sembrar muchísima y con cosecha que la isla de Tambo. Higueras; parras; malvas; Cálcemos… de todo hay en la isla (remata o sabio) y siendo tan fácil de andarse…” Contade que daquela non ha ía eucaliptos e que os campos eran traballados ou polo menos atendidos polos veciños de Combarro.

Os comentarios eloxiosos sobre a illa atópanse en numerosas publicacións do século XIX: “… cañaverales, arbustos frutales, maleza de tojo, sarza y laurel, en cuya llanura y peñascales contiguos, los cazadores hallan siempre de blanco a sus tiros, infinidad de conejos y de liebres”.

Outra nota de prensa datada o 4 de marzo de 1866 di: “surcada por extensos caminos y espaciosos paseos donde las alamedas de acacias, plátanos y castaños alternan con jardines, huertos y campos de  plantas medicinales...”.

O propio Mendizábal (o da desamortización de 1839) recollía unha prohibición de extraer pedra da illa, e aclaraba que estaba deshabitada e que producía herba e leña..

A fonte da illa

E xa que falamos da fonte da illa, sabede que a auga brotou por obra e graza do mesmísimo arcanxo San Miguel… xa que, cando se estaba construíndo a igrexa, necesitábase auga e a illa carecía por completo dela: “a insinuación del arcángel, hieren una peña viva, la horadan y resulta un copioso manantial...”, que dende aquela é coñecida como a Fonte de San Miguel, que figura en tódolos Derroteiros (onde se indican os puntos onde fondear, etc) como lugar axeitado para facer augada os barcos.

Considerada milagreira dende ese primeiro momento, moitos veciños acudían á illa na procura da auga que curaría os seus males, consolidándose esta crenza despois de que o mismísimo Drake, como xa vimos, limpara a súa espada nela logo de profanar os santos lugares…

O ancoradoiro preto da fonte, que se utilizaba e utiliza, ó socaire da illa, para resgardarse dos nortes, tamén tivo que pagar a súa cota de naufraxios, e ata presenciou un combate entre un corso inglés e un par de barcos españois que acabaron no fondo da ría, un afundido e o outro incendiado ó non poder ser apresado como botín polos anglosaxóns.

O tesouro de Benito Soto

Aínda queda xente que cre que o pirata pontevedrés Benito Soto vendeu parte do seu tesoro en Pontevedra e levou o resto cara á Coruña para embarcarse de novo no Defensor de Pedro e ir a Xibraltar, onde despois de embarrancar o barco e ser detido sería axustizado; pero a verdade é que eu non coñezo a ningún galego que fose tan tolo de non deixar unha boa parte da fortuna a bo recaudo no seu país ¡por se acaso retornaba algún día!.

O 15 de abril de 1828 o Defensor de Pedro bota a áncora ó abeiro do Cabalo de Bueu, pero na seguinte xornada emenda o fondeo e pasa a botala áncora ó SW da illa de Tambo, ó resgardo do vento norte, e preto da fonte de San Miguel, onde fai augada. A min non me cabe a máis mínima dúbida: alí, na illa, acubillado (nas inmediacións da fonte, ou na cova das Pombas…),  está soterrada boa parte do tesouro que Benito Soto roubou pola forza nos barcos que asaltou en pleno Océano.

Onde ? , pois non o sei, pero o día que na illa se realice un completo estudo arqueolóxico (aquí entraría o soño de Blanco Freixeiro, que de seguro atoparía petróglifos como os de Mogor) podería aclararse o enigma.

O lazareto

En 1839 o Concello de Marín, velando polos intereses dos seus cidadáns, remitía un curioso escrito a “Su Majestad la Reina Doña María Cristina” no que exponía os seus puntos de vista sobre a próxima instalación dun lazareto en augas do sur de Galicia, argumentando as dificultades de San Simón e San Xulián: “pues bien Señora; la naturaleza próvida ha provisto ya la necesidad con la isla de Tambo en la ría de Marín. Para entrar en esta ría y llegarse a la isla de Tambo, sea el tiempo más crudo que imaginar se pueda, no necesita práctico…”; a epístola continúa enumerando as bondades desta localización en detrimento das outras posibilidades baralladas dende o Goberno de España.

Pero habería que esperar ata 1865 (e sempre con polémica) para que comezasen as importantes obras que se levarían a cabo na illa, aproveitando en moitos casos as edificacións, arruinadas, que había nela.

Problemas irresolubles coa administración central levaron ás páxinas dos periódicos locais un sen fin de protestas, amén das consabidas rifas cos de San Simón, pola proximidade de ambos lazaretos. O 14 de novembro de 1879, catorce anos despois de comezar a súa andadura, o lazareto de Tambo pecharía definitivamente as súas portas, quedando abandonado.

O cárcere

En 1889 é o Concello de Pontevedra o que solicita sexa atendida a súa proposta para a construción dunha penitenciaria militar en Tambo, intercedendo perante Montero Ríos para levar a bo porto a idea; e é grazas a ese intento por levantar un cárcere en Tambo que temos una completa descrición da illa naqueles anos, redactada polo Comandante de Enxeñeiros Policarpo Castro e o médico Emilio Hermida.

Neste inventario figuran as construcións que quedaran do lazareto (pechado había escasos dez anos), tipo de materiais para a construcción que se podían extraer,camiños, vereas e un pormenorizado estudo da fonte de San Miguel; pero as 50.000 pesetas orzamentadas para comezar as obras en Tambo nunca chegarían…

Os propietarios

A comezos do século XIX a illa era propiedade de cincuenta e tres veciños de Combarro (e os seus arredores) que se repartían o terreo en parcelas iguais, como puiden comprobar no Arquivo de Poio, non quedando reflectido neste Concello ninguna compravenda destas posesións, que eu saiba; o listado comeza co nome de Agustín Vidal e remata co de Vicenta Otero.

Pero, non se sabe como, en 1880 aparecen como propietarios da illa de Tambo, Eugenio Montero Ríos, Valentín García Escudero e Francisco Arosa González, cedendo os dous primeiros a súa propiedade para a construción da Penitenciaría da que falamos anteriormente, e pagando ó terceiro dúas mil cincocentas pesetas pola súa parte (un quinto da illa). Ó final, parece ser, os cartos para pagar ó señor Arousa tivo que poñelos do seu propio peto Isidoro Martínez, Alcalde de Pontevedra, dado que as arcas pontevedresas non contaban con liquidez suficiente.

Como o cárcere non se construiu por falta de orzamento, a illa retorna ós seus donos, pero nos seguintes documentos que manexei, datados no ano 1901, figura como propietario en exclusiva da illa de Tambo o político Eugenio Montero Ríos, que solicitaba ó Concello de Poio lle outorgase a Constantino Arda, que desempeñaba o cargo de vixiante na illa, o título de Garda particular xurado, requisito necesario para que o home puidese ir armado; por certo, era natural de San Pedro de Cervás, Concello de Ares, A Coruña.

O faro

O intenso tráfico que había na ría de Marín/Pontevedra nos comezos do século XX, e a visita a Marín en 1911 de parte da flota británica, foron o acicate que determinou a decisión, longos anos posposta, de levantar na Punta Tenlo o faro de axuda á navegación, moito antes de que se construíse o crebaondas que delimitaría definitivamente a navegación nese tramo da ría/río e o posterior (cegado) do porto de Pontevedra que deixou de ser operativo para barcos de determinado calado…

 

A Armada na illa                    

O paso da propiedade (como sempre sucedeu con estes predios prácticamente indocumentados) a mans da Armada debeu acontecer durante a II Guerra Mundial, ou nos anos posteriores á inauguración da Escola Naval Militar de Marín, instalándose nela un destacamento que custodiaba a illa e polvoreira construída a pouca distancia do antigo lazareto.

Ata un campo de aviación pretendeuse instalar na illa, á que habería que achanzar, segundo se pode ler nun escrito datado o 2 de novembro de 1951 “autorizando a D. Luis Ponce de León para que colabore en el anteproyecto de pista de despegue y aterrizaje de aviones en la costa noroeste de la isla de Tambo…”     

Como podedes comprobar, a illa de Tambo non quedará á marxe da Historia…

(Lino J. Pazos)

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